Martes 20 de septiembre – 400km
11.01
Bien temprano, nuestro amigo Billy Redi se despierta y observa que el día ha mejorado. Pese a que se ven nubes, no tiene pinta de llover. Decide bajar a desayunar para activarse y al terminar, carga su equipaje en GVF para salir en dirección Napoli, teniendo en cuenta que debe hacer parte de lo pendiente del día anterior.
Para variar, la llegada a la gran ciudad de Roma con su cantidad de trafico de diligencias y jinetes, hace decidir a Billy Redi desestimar la opción de adentrarse al núcleo de la ciudad para guardar recuerdos en su retina. Y menos mal, ya que cruzar la ciudad de norte a sur por los exteriores ya llevó una hora!
Agotado de buena mañana, consigue localizar la trayectoria que debe llevarle a Napoli mediante una carretera secundaria, pero que no es otra cosa que una vía de comunicación entre diversos pueblos manufactureros, con lo que la densidad de diligencias y transportes es alto.
Al llegar a Terracina, última localidad de esa carretera, hace un alto en el camino para reponer fuerzas y así encarar la maravillosa carretera que le llevará a través de Gaeta y otras localidades costeras hasta la triste y gris Napoli.
Directamente, su visión está en Pompeia, localidad conocida porque el volcán Vesuvio tapó de lava en el año 79a.C. Y que posteriormente se descubrió una ciudad inmensa en un estado muy bueno.
A la llegada a la entrada de la excavación, Billy Redi busca un sitio donde albergar a GVF, consiguiendo en un abrevadero un buen precio por ello (además de unos manuscritos para orientarse en la ciudad quemada).
Ruinas, piedras, baldosas, mosaicos, teatros, anfiteatros… Todo de una buena calidad y que llevan al aventurero a perderse casi 3 horas entre las callejuelas del complejo, salvando una y otra vez a miles de curiosos que merodean por la zona.
Tomado un refrigerio y comprado algunas curiosidades, reemprende la marcha hacia la Península Sorrentina, precioso lugar costero donde los haya, con unos caminos serpenteantes al filo de los acantilados que deleitan las vistas de Billy Redi y extreman la exaltación de las pezuñas de GVF. Y por si no fuera poco, de la costa sorrentina a la costa amalfitana. Si una era buena, la otra no tiene desperdicio. Lastima del exceso de población de la zona que resta encanto a la situación, aunque nuestro amigo está feliz y contento de estar allí.



Pasadas las horas (casi 3), el sol va cayendo y nos acercamos a la ciudad de Salerno, parada y fonda del día de hoy. La ciudad es un bullicio de gente, jinetes, autoridades…
Por lo que, en vista de no existir lugar donde plantar la tienda, Billy Redi toma dirección a las afueras para alojarse en una posada, refrescarse con un preciada cerveza de la zona y echarse a descansar después de cenar.


