Lunes 26 de septiembre – 344km
11.04
Bueno, pues hoy es su ultimo día en Grecia. El amanecer con el canto de los pájaros es ideal y pone de buen humor a cualquiera. Si le añades un café, la cosa mejora sustancialmente…
Es una mañana fresca pero con el sol despuntando y calentará el día. Billy Redi se dispone a recoger sus enseres y a salir camino a Meteora. El camino desde Delfos a Termopilas es muy bueno y divertido, además de que la temperatura es ideal. En Termopilas, Billy Redi, se detiene para observar la gran figura de Leonidas, rey de los Espartanos, y del monumento erigido en su honor en su ultima gran batalla en este paso.
De allí, la intención es llegar hasta Trikala, perdiendose un poco por caminos alternativos. Y que bien lo hace nuestro jinete! Al final consigue dar con un buen camino, no sin antes dar unas cuantas vueltas alrededor del mismo sitio, arriba y abajo, tantas que GVF necesita reanimarse en un abrevadero. Cuando todo parecía marchar bien, empieza a oscurecerse el cielo y a lloviznar levemente. Equipado para la lluvia, Billy Redi sigue adelante hasta encontrase con un camino de dudosa calzada para enfrentarse solo…

Así que localiza otra manera de salir de ahí y alcanzar una carretera principal, que le hace llegar a Trikala y posteriormente a Meteora ágilmente.
Es tarde y el estomago ruge imperiosamente, como sigue lloviznando, lo suyo es zamparse dos kebabs y decidir si acampar o buscar alojamiento resguardado que con la panza llena se piensa mejor.
Ha parado de llover, pero el día no pinta especialmente bien, así que mejor buscar una habitación en el pueblo. Siguiendo unas recomendaciones escritas, encuentra una humilde habitación a buen precio, con una dueña muy amable y entrañable.
Después de dejar los trastos y asearse, Billy Redi cabalga rápidamente hacia las montañas de Meteora con la intención de visitar uno de los Monasterios colgantes de la zona. Construir semblantes edificios en los alto de esos riscos, no debió ser tarea fácil, pero su espectacularidad no tiene nombre… Como es temprano, recorre las montañas viendo el resto de monasterios (desde fuera ya que ahora ya están cerrados) y de vuelta al pueblo aprovecha a comprar víveres y varias cosas más, para finalmente pasar el resto de la tarde en la terraza de su hostal, viendo pasar las horas hasta ir a cenar y dormir.


